domingo, 5 de octubre de 2008

Samuel Beckett















Sí, he sido mi padre y he sido mi hijo, me he planteado preguntas y las he contestado lo mejor que pude, me he hecho repetir, noche tras noche, la misma historia, que me sabía de memoria sin poder creerla, o nos íbamos, cogidos de la mano, mudos, sumergidos en nuestros mundos, cada uno en sus mundos, con las manos olvidadas, una en la otra. Así he sobrevivido, hasta el presente. Y aún esta noche parece que todo marcha bien, estoy en mis brazos, me sostengo entre mis brazos, sin mucha ternura, pero fielmente, fielmente. Durmamos, como bajo aquella lejana lámpara, embrillados, por haber hablado tanto, escuchado tanto, penado tanto, jugado tanto… (Samuel Beckett. Textos para Nada)

3 comentarios:

Faerie dijo...

Me da cierta sensación de soledad, pero una soledad íntegra.

Magnus Valor dijo...

Sí, la literatura de Beckett lo que refleja es esta nada derivada de la soledad o de la falta de esperanza en el mundo, y lo hace mediante un minimalismo consistente en aislar -o desintegrar- al individuo de referencias espacio/tiempo. Hay que tener en cuenta que sus obras las escribió en gran parte en los años 50, en plena resaca de la Gran Guerra, razón por la cual su búsqueda literaria resulta de una visión apocalíptico-existencialista.

Anónimo dijo...

Hay ecos que atribuyo a una memoria ya no tan particular. Beckett again.
Lucas